Dr. Ernesto Mangas Ramírez.
La leyenda del nombre del río Atoyac tiene que ver con el nombre del municipio de Atoyatempan, que proviene de Atl (agua), Atoyac (lagrimas derramadas), Tempan (labio u orilla) por lo que en conjunto se entiende como a la orilla de las lagrimas derramadas. Según la historia prehispánica, un Dios llamado Tentzon (anciano de Barbas) se enamoró de una de las hijas más jóvenes de los dioses de esa época, la bella Malintzin, Malin (madre o mujer) Tzin (señora o princesa). Este anciano Dios nombró como embajador a otra deidad llamada Huehuechiki para que pidiera la mano de la doncella. Lo cual fue negado por los otros Dioses por la diferencia de edad. Después de insistir les pusieron a prueba; si lograban realizarla consentirían su casamiento. Malintzin tendría que conseguir generar una corriente de agua imparable solamente con su llanto, como una prueba de amor. Por su parte, Tentzon debería impedir con su cuerpo el avance de esa corriente. Así, Malintzin quien ya se había enamorado de su pretendiente, comenzó a llorar y con sus lágrimas generó una poderosa corriente de agua que cruzó el valle. Tentzon se recostó y agrando su cuerpo impidiendo el avance de la corriente, desafortunadamente, entre las barbas del Dios anciano, se filtró una pequeña parte de dicha corriente. A vista de todos, los dioses estaban destinados a ser separados. La intervención del embajador Huehuechiki fue crucial para impedirlo, pues solicitó ser inmolado con ellos como prueba de ser testigo de su amor. Fue así que los dioses convirtieron a la doncella en el volcán Malintzin, ella sigue llorando y formando la corriente del ahora rio Atoyac. El cuerpo del anciano Dios lo conocemos como la sierra del Tentzo que esta al otro lado de Valsequillo. Y el Dios embajador sigue siendo testigo de esa unión convertido en la montaña llamada el Pinal en Lara Grajales.
A esta hermosa leyenda le sigue el establecimiento de la ciudad de Puebla, su desarrollo urbano, la deforestación creciente de los bosques de la Malinche y la Sierra Nevada, la construcción de Valsequillo y la contaminación de lo que hoy llamamos Subcuenca Alta del río Atoyac. Sobre esto último, la presa de Valsequillo se construyó con una capacidad de 410 millones de metros cúbicos entre 1938 y 1946 por la entonces Comisión Nacional de Irrigación con la finalidad de irrigar los campos de cultivo de la región de Tepeaca. Su nombre oficial es Presa Manuel Ávila Camacho. Fue diseñada por los ingenieros Marcos Mastretta Arista y Gustavo Sentíes y el arquitecto Miguel Pavón Rivero. La obra estuvo a cargo de la Compañía Constructora Rssof y costo más de 225 millones de pesos durante la administración del presidente Manuel Ávila Camacho en honor a quien recibió su nombre. En los años 50 se organizaban campeonatos de regatas y el torneo mundial de esqui acuático. A mediados de los años 60s y principios de 70s se observó el inicio de la proliferación de lirio acuático, el cual comenzó a invadir la superficie del espejo de agua, debido a que esta planta utiliza como abono a la creciente contaminación orgánica proveniente de las descargas urbanas de Tlaxcala y Puebla. Los primeros mecanismos para eliminarlo ocurrieron a principios de los 70s con la introducción de dos Manatíes (mamíferos acuáticos de gran tamaño que se alimentan de plantas acuáticas), se pensaban que seria una gran idea y que incluso atraería turismo. Estos animales son de hábitad costero tropical, y cuando los llevaron a Valsequillo eran desconocidos en la región. Los habitantes, por desconocimiento de la introducción de los animales al lago se asustaron al verlos, la gente dentro del folkore popular pensó que eran monstruos, se dieron a la tarea de cazarlos y alimentarse de ellos. Después de ello se pensó en introducir carpa herbívora para controlar el lirio, sin embargo, la creciente contaminación provoco la falta de oxigeno debajo de las islas de lirio, además de que esta planta duplica su área de cobertura cada 15 días, por lo que fue imposible controlar su desarrollo hasta la actualidad. Posteriormente hubo varios intentos para sacar el lirio y utilizarlo como forraje. Finalmente entre 1995 y 2003 se realizaron procesos de trituración, en los cuales embarcaciones trituraban al lirio para despejar el espejo de agua. Esto dio una falsa sensación de limpieza del lago. Desafortunadamente, el lirio por un lado eliminaba parte de los contaminantes al usarlos como abono para su crecimiento. Al desaparecer el lirio los contaminantes que entraban por las descargas se acumularon dentro de la presa, de igual forma, las plantas trituradas se descompusieron dentro del lago aumentando el grado de contaminación. Esto provocó la primera gran mortandad de peces (hasta 7 toneladas), fenómeno que se repitió a partir de entonces cada año entre 1995 y 2018. El fracaso de estos procesos se debió a que solo se atacaba la presencia del lirio y no a la causa del origen del mismo; la contaminación.
En 2018 entraron tres unidades de oxidación avanzada que inyectan ozono y oxígeno los cuales al interactuar con el agua degradan los contaminantes, eliminan a las bacterias causantes de enfermedades, eliminan el olor desagradable, aumentan la transparencia. En 6 meses de trabajo de acuerdo a estudios de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla y del Instituto Politécnico Nacional habían mejorado la calidad del agua. Por primera vez se impidió por dos años la mortandad de peces que se presentaba anualmente. Los equipos operaron por un año y después fueron retirados de finales del 2019 a diciembre del 2023 y se reintrodujeron de nuevo al trabajo en enero de 2024. Lo cual interrumpió el proceso de limpieza presentándose una nueva mortandad de peces en ese inter periodo.
Las soluciones han fracasado por que se atacan problemas puntuales y no se ha visto la complejidad de la magnitud del problema de miles de descargas a lo largo de la cuenca. Los tipos de contaminantes industriales además del urbano, las enfermedades relacionados con la contaminación del rio como: leucemia, insuficiencia renal, cáncer, enfermedades gastrointestinales y purpura trombocitopénica. La perdida de fertilidad del suelo por irrigar con agua contaminada, la mala calidad de los cultivos por la misma razón, la contaminación de forrajes que afectan al ganado del cual nos alimentamos. La disminución de la lluvia, por perdida de bosques, la disminución del acuífero y su contaminación. La falta de conciencia ambiental, y poca participación ciudadana junto con el desinterés del gobierno.
Debemos tratar a la región con soluciones que permitan capturar agua de lluvia con obras que faciliten la recarga al acuífero, requerimos reforestar urgentemente la Malinche y Sierra Nevada. Eliminar los contaminantes en el cauce del rio, que dan originan enfermedades. Rehabilitar plantas de tratamiento, consensar con empresarios sus mejoras de procesos para disminuir la contaminación, seguir oxigenando Valsequillo para irrigar con agua de mejor calidad, tecnificar el campo para reducir el uso de agua sin perder productividad, monitorear pozos para saber cuánta agua tenemos, medir en tiempo real la calidad del agua de los ríos para determinar si los estamos recuperando y donde hay que poner más atención a las acciones.
Necesitamos sensibilizar mediante talleres de educación escolar, empresarial y social, que nos permitan crear programas para saber como apoyar, aprender que hacer y así generar soluciones .
Necesitamos recuperar la conciencia ambiental, la solidaridad con la naturaleza, la empatía con la población de riesgo. Requerimos coordinar el trabajo y esfuerzo de todos, es la única manera de establecer un tratamiento integral para recuperar el agua que necesitamos y merecemos hoy.

























