Luis Manuel Vázquez Morales

Don José Joaquín Eugenio Fernández de Lizardi, nació en la ciudad de México el 16 de noviembre de 1776 y fue bautizado en la parroquia de San Miguel. Hijo de Manuel Hernández de Lizardi y Bárbara Gutiérrez Malpartida, mismos que se acreditaron como españoles. A un año de su nacimiento muere su madre y su padre contrae segundas nupcias con Josefa Torres. Su padre ejercía la medicina, aunque gozaba de poca fama fue contratado como médico del Real Colegio de San Francisco Javier en Tepotzotlán, a donde se trasladó con su familia y donde el pequeño José Joaquín aprendería sus primeras letras.

A los seis años, cuando apenas supo leer y escribir se trasladó a la capital a estudiar gramática latina con Manuel Enríquez de Agreda; una vez concluida la gramática latina pasó la Universidad a estudiar retórica con Ricardo Zambrano y a San Ildefonso a estudiar filosofía con Manuel Sancristóbal y Garay; con la muerte de su padre abandona sus estudios sin poder recibirse de bachiller.

En 1794 es procesado por el Santo Oficio por copiar unas cartas adivinatorias. A partir de 1798 se desenvuelve como amanuense público y ese mismo año le escribe al marqués de Castañiza solicitándole que lo inscriba en el curso de retórica. En 1808 escribe su “Polaca” en honor de Fernando VII; obra que es publicada un año después.

Al iniciar del movimiento insurgente se encuentra en Taxco como teniente de justicia interino o juez temporal. En noviembre de 1810 escribe dos cartas al virrey Venegas, donde planea la defensa de Taxco, pero sus cartas no llegan a su destino. Entregó las armas y municiones a las tropas de Hidalgo. Posteriormente fue apresado por el realista Nicolás Cosío, por lo que viaja a la capital en calidad de reo.

Ese mismo año publica diecinueve versos y siete folletos, entre los primeros se encuentra “Aviso patriótico a los insurgentes a la sordina” y “La gloria de México en María Santísima de Guadalupe”; y en los segundos, tres “Diálogos críticos” y seis respuestas en el “Diario de México” a Juan María Lacunza; un año después, en 1812 publica la fábula “La abeja y el zángano” y las poesías “Buscapié” y “Envite”; también veinticuatro versos, “El glorioso protomártir San Felipe de Jesús”; once folletos, “Aviso importante sobre las juntas parroquiales citadas para el domingo próximo 29 del corriente”. Finalmente, el 9 de octubre sale el primer número de “El Pensador Mexicano”, del que publicará 3 tomos hasta el 18 de noviembre de 1814.

De nueva cuenta es encarcelado, en esta ocasión fue apresado por el receptor Roldán, pasando en la cárcel siete meses, por pedirle al virrey Venegas la revocación de un bando que daba injerencia a los militares en el enjuiciamiento de curas rebeldes. El 7 de julio de 1813, Lizardi fue liberado y contrae matrimonio con Dolores Orendain Hurtado, matrimonio del que nace su hija María Dolores Fernández de Lizardi Orendain. La familia Fernández de Lizardi adoptó a Marcelo, que tomó su apellido y a Joaquín Rangel.

Envía cartas al virrey a Venegas y Félix María Calleja pidiendo clemencia. Su situación política no le impide continuar con su labor de escritos. En este tiempo escribe poesías como “El pleito de las calaveras” y un “Soneto” acerca de su renuncia al oficio de escritor; folletos como la “Proclama de El Pensador a los habitantes de México”. Es probable que haya editado el periódico “El Correo de las Niños”; la obra de teatro “Auto mariano para recordar la milagrosa aparición de nuestra madre y señora de Guadalupe”.

En 1814 escribió las fábulas “La mona y el cerdo”; el folleto “Elogio de nuestro augusto soberano el señor don Fernando VII”, y por medio del Diario de México publica comunicados en defensa de los pobres. En 1815 escribe el “Prospecto” de “El Periquillo Sarniento”, además de la publicación de los periódicos: “Alacena de Frioleras” y “Cajoncitos de la Alacena” hasta 1816, y “Las Sombras de Heráclito y Demócrito”. El 25 de abril de 1815 pide permiso para representar comedias para niños. Será en 1816 que aparecen tres volúmenes de “El Periquillo Sarniento”, y se prohíbe la publicación de los otros tomos.

Cuando en 1820 se restablece la libertad de imprenta Fernández de Lizardi abandona la novela, que le exigía un esfuerzo concentrado que mal se avenía con su inquietud intelectual, y vuelve a publicar sus curiosos periódicos personales de nombres siempre tan originales.

En 1821 se integra al Ejército Trigarante en calidad de jefe de prensas de Tepotzotlán. Continúa escribiendo y publicando hasta que en 1822 es excomulgado, sin que haya certeza en las causas. Después de presentar un recurso de fuerza, pide perdón a la Audiencia, ésta le levanta la excomunión el 24 de octubre de 1823.

En 1824 se enrola en la conspiración antiespañola de Cuernavaca, que tiene por jefe al brigadier Francisco Hernández. Este mismo año en dos comunicados, uno en “El Sol” y otro en “El Águila Mexicana” renuncia a su recurso de fuerza. En 1825 se le nombra editor de la “Gaceta”, y se le asigna un sueldo de sesenta y cinco pesos mensuales de capitán segundo de infantería como premio por los servicios prestados a la Independencia. En un inserto, en “El Águila Mexicana”, propone la amortización de la moneda. Posteriormente en 1826 escribe una carta al presidente Guadalupe Victoria para dedicarle “El Periquillo Sarniento”. Finalmente le alcanza la muerte en 1827.

luis_clio@hotmail.com

@LuisVazquezCar

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