El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a cargar contra Cuba tras la firma de una nueva orden ejecutiva que amplía las sanciones contra la isla, a la que calificó como una “amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad nacional de su país.

Así lo dio a conocer la Casa Blanca este viernes en un comunicado donde detalló que la medida impone restricciones adicionales a personas, empresas e instituciones vinculadas al gobierno cubano, en especial aquellas relacionadas con el aparato de seguridad, sectores estratégicos como energía, defensa y servicios financieros, así como actores señalados por corrupción o violaciones a derechos humanos.

Además, se autorizan sanciones contra terceros —incluidos bancos extranjeros— que mantengan relaciones económicas con los sancionados, lo que podría aislar aún más a Cuba del sistema financiero internacional.

Según Trump, las acciones del gobierno cubano, incluyendo su presunta colaboración con países adversarios y grupos como Hezbolá, representan un riesgo directo para Estados Unidos, especialmente por su cercanía geográfica.

Es importante señalar que, en enero, Trump ya había declarado una emergencia nacional respecto a Cuba, imponiendo aranceles a países que suministraran petróleo a la isla y calificando desde entonces al régimen como una amenaza para la política exterior estadounidense.

Asimismo, ha restringido el acceso de Cuba a combustibles, lo que ha derivado en apagones, crisis energética y dificultades económicas en la isla.

Las sanciones también amplían medidas previas como el embargo financiero, restricciones a viajes, limitaciones a remesas y sanciones directas a funcionarios del gobierno cubano.

Además, el propio Trump ha advertido que “Cuba es la siguiente”, en referencia a su política exterior, lo que ha sido interpretado por analistas como una señal de posible intervención o presión aún más agresiva contra el gobierno de La Habana tras la intervención a Venezuela, en enero, y la operación militar contra Irán, a finales de febrero.