Los tiempos políticos que vivimos actualmente en el país alimentan la confusión. Es tal el nivel de incertidumbre, que ni el más osado de los especialistas se atrevería a realizar un pronóstico para tratar de explicar los escenarios políticos que se avizoran en un futuro cercano. Lo anterior, se desprende de varios “vicios y costumbres” que se mantienen impolutos en la política nacional.
Uno de ellos, quizá el que desprende mayor misticismo, es el ritual del “tapado”. O bien, ese mecanismo a través del cual el PRI designa a su candidato. En el otoño de aquel partido, los enterados sostenían que la disciplina, lealtad y compromiso institucional eran suficientes para avanzar en el escalafón de los cargos públicos.
De tal suerte, que con esas cualidades se tenían prolíferas trayectorias políticas. Sin embargo, los tiempos han cambiado – sin que en este proceso se haya fortalecido la democracia -; para que ahora, los aspirantes a un cargo público forjen campañas personales muy alejadas de los preceptos anteriores.
De aquel simbolismo, otros partidos han realizado copias más o menos sofisticadas hasta que estos rasgos se han consolidado en la élite política nacional. Dejando una serie innumerable de anécdotas de color y sabor muy mexicano. Todavía – por gracia o por desgracia – se recuerda aquel postulado de “quien se mueve no sale en la foto” que de manera sintética retrataba una norma conductista de los aspirantes a un cargo de elección popular.
Tomando en cuenta todo lo anterior, la cuestión relativa a la designación de candidatos a la presidencia de los diferentes partidos están abonando montañas de especulación, simulación y drama.
En donde no existe margen de error es en MORENA; partido de manufactura personal hecho a la medida de Andrés Manuel López Obrador (puntero en las preferencias electorales hasta este momento). Quizá, su nivel de preferencia electoral sea producto de una adelantada campaña que inició desde hace años y que parece llegar – por fin – a un final feliz.
Pero por otro lado, el denominado Frente Opositor que abraza a tres partidos políticos (PAN, PRD Movimiento Ciudadano) se encuentra en una disyuntiva mayor. En aquel festín de amigos están acordados muchos cargos de elección pero falta designar el método para elegir el más importante: el candidato a la presidencia.
Los enterados hablan de un “acuerdo” para darle la batuta a Ricardo Anaya, político joven que ha quitado del camino a renombradas carteras políticas. Entre ellas, a Margarita Zabala quien se quejó amargamente de falta de condiciones para participar en una contienda interna en el Frente. De tal suerte que existe una pequeña dosis de incertidumbre al interior de aquel conglomerado de nuevos amigos de “oposición”.
Donde las cosas cobran dimensiones dantescas es el PRI; fundador de formas y fondos característicos de la vida pública como se decía anteriormente. Ahí el proceso de designación es un laberinto sin salida. Pero como adelantaba los pronósticos son reservados aunque las señales muy reveladoras.
En los medios nacionales se está hablando de reuniones en los pinos con algunos aspirantes (Joaquín López Dóriga y Carlos Loret de Mola testimoniaron que el domingo anterior salió humo blanco de la residencia oficial del presidente porque ya había un acuerdo sobre la candidatura presidencial). Otras expresiones, han manifestado su extrañamiento sobre ciertas publicaciones en diarios nacionales para mermar el prestigio de algunos políticos. En especial el suplemento del periódico Reforma (Forma y Fondo) destina un espacio amplio para un reportaje que lleva por nombre “Los años de Hidalgo” donde el actual titular de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong es vinculado a empresas constructoras que han aumentado su patrimonio en los últimos años gracias a los contratos otorgados por el gobierno federal. Hay incluso, quien especula sobre la fecha exacta de una designación del candidato del PRI barajeando nombres y puestos estratégicos donde sobresalen cambios importantes en el gabinete federal.
En suma, la lista de cambios y movimientos hace recordar el mito de la caverna de Platón donde se sostiene que vivimos entre sombras pero no conocemos la realidad. Ojalá que muy pronto los tiempos complicados lleguen a su fin para darle cause a otros temas pendientes que tienen que ver con proyectos, políticas públicas y visiones innovadoras para posicionar a México a nivel internacional. Eso por un lado, pero además hay que empezar a formar demócratas que son la materia prima para alimentar a una democracia. Elemento ajeno es estos tiempos complicados.
Enrique López Rivera
Twitter: @2010_enrique



















