En un mundo donde a veces domina la prisa, el desencanto o la indiferencia, ser voluntaria o voluntario es levantar la mano y decir: “yo quiero hacer la diferencia”. Es mirar alrededor y reconocer que las causas más nobles nacen de gestos simples, pero profundamente humanos: escuchar, acompañar, sostener, aprender juntas y juntos. Cuando una persona decide participar en un voluntariado, no solo aporta habilidades; también aporta esperanza. Y en épocas donde la esperanza es tan necesaria, cada vocación de servicio construye comunidad, fortalece el tejido social y abre posibilidades nuevas para quienes más lo necesitan.

Cada 5 de diciembre el mundo conmemora el Día Internacional del Voluntariado, instaurado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en 1985 para reconocer la gran labor de quienes dedican su tiempo, pasión y energía en las causas sociales más sensibles. El voluntariado —como lo entiende la ONU— no es caridad: es un mecanismo de desarrollo humano, de cohesión social, de empoderamiento colectivo y de garantía de derechos. Cuando una persona voluntaria actúa, promueve inclusión o defiende derechos, está contribuyendo a la materialización de la justicia, el bienestar, la igualdad y la dignidad, que son pilares fundamentales de la dignidad humana.

Y es que el espíritu del voluntariado trasciende fronteras, pues existen en todas las latitudes. Los voluntarios son de los primeros en responder ante crisis humanitarias, desastres naturales, desplazamientos, conflictos, pandemia y situaciones de emergencia. Su acción desinteresada llena vacíos institucionales, acerca acompañamiento y esperanza, y demuestra que el cambio real —ese que impacta positivamente— nace de la mano de la empatía, la corresponsabilidad y el servicio.

Voluntariado local: la experiencia de la CDHEH

En Hidalgo, la CDHEH ha hecho suyo ese llamado global mediante su programa de voluntariado institucional “Late con Orgullo”, que a lo largo de 3 generaciones ha demostrado que estos ideales pueden concretarse en acciones reales, cercanas y transformadoras. En este caso, primeramente, se les capacita y sensibiliza para acompañar a personas adultas mayores, infancias, personas con discapacidad y otros grupos de atención prioritaria.

Sumarse a un voluntariado es una de las formas más poderosas de transformar la realidad, no solo la de quienes reciben apoyo, sino también la de quienes deciden entregar un poco de su tiempo con auténtica convicción. Hoy es un buen día para dar ese paso, para descubrir que ayudar también sana, que acompañar también transforma y que servir, desde el corazón, es otra manera de cambiar el mundo.

Porque cada persona que se suma a un voluntariado se convierte en una luz que ilumina el camino de quienes más lo necesitan… ¿Y si todos lo hiciéramos?, quizá el mundo —y nuestro Hidalgo— sería otro.

Referencias:

Organización de las Naciones Unidas (2022) / Informe sobre el estado del voluntariado en el mundo 2022
https://swvr2022.unv.org/wp-content/uploads/2021/11/UNV_SWVR_Web_Overview_2022_ES_Web.pdf

Naciones Unidas / Artículo digital / Día Internacional de los Voluntarios
5 de diciembre
https://www.un.org/es/observances/volunteer-day