Escuché en una estación de radio comercial, a un presentador de programas musicales (llamado locutor de cabina), que hacía bromas a una mujer radioescucha que se notaba solo quería pedir una canción y que le enviaran saludos a su cónyuge porque estaban cumpliendo años de casados. Las bromas fueron subiendo de tono, pues el locutor preguntó cuántos años de casada tenía, sí siempre su esposo “le había cumplido” y dos o tres vulgares cuestionamientos más que terminaron en solicitar a la mujer que dejara a su marido para “mejor estar con él”. El locutor se mostraba seguro y convencido de que su voz y expresiones agradan a un público que, acostumbrado a escuchar ese tipo de radio en México, normalizan las transgresiones a la moral, la educación y el derecho a la privacidad.

Sin duda este ejemplo lo hemos escuchado más de una ocasión al aire en cientos de estaciones, haciendo oídos sordos o bien restando importancia a los temas de respeto y tolerancia que por Ley deben fomentar los medios de comunicación, pero que los empresarios de la radio prefieren ignorar y dejar que frente a un micrófono se permitan los chistes despectivos sobre grupos vulnerables como mujeres, niñas, niños y adolescentes que padecen violencia; restar importancia a problemas sociales como el feminicidio o bien sostener actitudes de invisibilidad a grupos LGBTT, activistas sociales o defensores de los Derechos Humanos.

La Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión (LFTR) establece en su artículo 259, que los concesionarios que presten servicio de radiodifusión en México deben contar con una defensoría de audiencia; ésta podrá ser establecida por el propio concesionario, o bien a través de organismos de representación para varios concesionarios que decidan reunirse. La persona en la que recae la responsabilidad (que puede o no ser un profesional de la radio) debe recibir, documentar, procesar y dar seguimiento a cada una de las observaciones, quejas, sugerencias, peticiones o señalamientos de la audiencia, determinando ofrecer respuestas, consultando las instancias que correspondan ya sea al interior de cada estación o bien ante dependencias del Estado Mexicano, según sea la relevancia del caso.

Pero que exista la normatividad expresada en el espíritu de la Ley, no significa que las y los radioescuchas conozcan los procedimientos para expresar una molestia, sugerencias, solicitudes o comentarios de los contenidos a los que se exponen cada día, pues no existe obligatoriedad para los concesionarios en dar a conocer la figura de representación social dentro de cada emisora, de tal forma que de nada sirve tener una defensoría de audiencias, si nadie la conoce y prácticamente a nadie le importa.

Desde el año 2017, todas las estaciones de radio del país debieron registrar ante el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) sus respectivos códigos de ética, lineamientos para la resolución de conflictos, el nombre del responsable y una carta compromiso por la que se ofrecía darlo a conocer al oyente. Lo curioso es que el Código de Ética no es de observancia general, es decir que no hay uno elaborado por la instancia reguladora, sino que cada concesionario presentó el suyo, por lo que la actuación del defensor se sujetará, exclusivamente, al Código de Ética del concesionario y únicamente rendirá cuentas a las audiencias y a las instancias que, en su caso, prevea el propio Código de Ética. Qué conveniente ¿no?

Si el Presidente de la República no desaparece o acaba por debilitar la estructura del IFT, valdría la pena que trabajen para hacer valer la defensoría de las audiencias y dejar de ser complacientes con los concesionarios de radio comercial, obligándolos a publicar sus códigos de ética en sus Sitios Web y Redes Sociales, que presenten campañas al aire donde se genere empatía con el público y que éste pueda presentar ante instancias legales los señalamientos que así considere, pues de nada sirve quejarse ante quien es juez y parte.

Mientras tanto le comento que en la página de Internet del Registro Público de Concesiones del IFT (https://rpc.ift.org.mx/vrpc) usted puede consultar (en teoría), los códigos de ética de cada estación de radio en el país y si conoce el nombre del operador, es decir con el cual fue asentada la concesión, se le podría abrir el documento escaneado del código de ética. Pero debo advertirle que en muchos casos no abre nada y en otros encontrará errores de autenticidad. En fin, todo se puede mejorar, solo hace falta voluntad.

Nos escuchamos la próxima, en tanto tenga usted, ¡muy buen día!

Facebook: Omar Espinosa Herrera

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here