No es ningún misterio que dentro de los grandes martirios a los que se enfrenta el conductor de nuestras ciudades, casi que en cualquiera de estas, son los baches; aquellos hoyos que surgen de la mezcla de factores como la calidad del material con el que se pavimenta, la falta de mantenimiento, y claro, el tránsito que tenga la vialidad en cuestión.

Mucho se ha hecho (aparentemente) por solventar este problema, el cual afecta a un sector en específico de la población, aquellos que dispongan de un vehículo; lo cierto es que los esfuerzos gubernamentales por bachear no responden de esquina a esquina de la ciudad, ya sea por cuestiones de presupuesto, tiempo, o que cuando se arregla uno, otro más se está formando.

En la ciudad de México surgió una campaña llamada “bachetón”, un ambicioso proyecto gubernamental que promete acabar con los baches de la enorme capital federal. En octubre del año pasado, un conteo reveló que en avenidas principales de dicha ciudad existían por lo menos 80,000 baches, un número que va disminuyendo pues el programa va fluyendo a buen paso y exhorta a las alcaldías a alcanzar esta utopía capitalina. Empedrado o adoquinado, calles que bajo este sistema constructivo se extienden pueden tener un tiempo de vida mayor, con el inconveniente claro de la velocidad que se puede alcanzar. No fue hasta inicios del siglo pasado cuando se popularizó la pavimentación en las vialidades, descubriendo un sistema duradero, de rápida instalación y que facilitaba mayores velocidades.

Inaugurado en 2019, el programa de “Unidades de Transformación y Organización para la Inclusión y la Armonía Social (Utopías)”, implementado desde que la ahora jefa de gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, era alcaldesa de la delegación Iztapalapa, se extiende ahora con la Utopía Hermanos Galeana, un complejo social, cultural y deportivo que busca la integración y convivencia de los capitalinos por medio de sus instalaciones, las cuales incluirán al primer campo de golf gratuito y de acceso público de la ciudad.

Las Utopías de Brugada han sido bien recibidas desde un principio, su implementación contrarresta al grave problema de espacio público que cuenta la Ciudad de México, específicamente Iztapalapa, la alcaldía con más habitantes por kilómetro cuadrado. Esta nueva sede busca, en palabras de la jefa de gobierno, “quitarle lo elitista al golf”, ponerlo a disposición de todos los capitalinos para que los que sepan del deporte lo practiquen ahí y los que no, se les instruya por medio de guías y profesores. De las 50 hectáreas que contempla esta utopía 23 estarán destinadas al campo de este deporte, el cual aún no se anuncia ni su diseño ni mayor detalle sobre el número de hoyos. Las obras de esta utopía ya arrancaron, se espera que la primera fase del proyecto esté lista a principios del próximo año, para que una vez finalizado, se convierta en la utopía más grande de la ciudad.

Más allá del discurso empleado, un campo de golf público sería un gran espacio para la Ciudad de México, un proyecto que con todos los demás espacios que contempla será siempre deseable en la ciudad que sea. Se esperaría entonces que los hoyos de golf no hagan olvidar los de la ciudad, que los esfuerzos en estos dos ámbitos se mantengan, pues si bien en ambos casos su implementación y resolución es deseable, lo que realmente hace falta en la ciudad son espacios verdes y públicos, sean o no campos de golf, para que aunado a la mejora en la infraestructura de la ciudad, se logre transitarla y vivirla de la mejor manera posible.

 

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