Galdino Rubio Bordes

“La peor pérdida de tiempo es discutir con el fanático al que no le importa la verdad o realidad, sino sólo la victoria de su fanatismo” @nochedeletras (https://www.pinterest.es/pin/548031848384683495/)
Como lo hemos notado, han dado inicio las campañas político electorales.
Con información del INE, sabemos que se encuentra en firme la elección de 21 mil 368 cargos a renovar, de los que sobresalen 500 diputaciones federales (300 por los distritos electorales y 200 plurinominales) y 20 mil 868 cargos locales, como 9 Gubernaturas, Congresos Locales, Ayuntamientos, Juntas Municipales y Alcaldías. A efectos de la organización del proceso electoral existen 48 mil supervisores y capacitadores;164 mil 500 casillas serán instaladas; estarán presentes 1.4 millones de funcionarios de casilla y somos 94.9 millones de votantes.

Nuestro proceso de elección no es barato. Este año el gasto será, en promedio, de 8 mil 200 millones de pesos que incluye el desarrollo del proceso y los egresos de campañas. Así, por ejemplo, el tope de gastos de campaña para la elección de Diputaciones Federales es de $1, 648, 189.00 (Un millón seiscientos 48 mil, 189 pesos).
En teoría, una campaña política electoral, presupone el hecho de convencer al electorado de una propuesta viable, cierta, alcanzable y también de las razones que existen para presentarla y cómo hacerla realidad.
En esta ocasión, pondré mi atención en el proceso federal.

El avance de las campañas que hemos visto o escuchado, a estos momentos, ha sido, como lo confirma la vieja sentencia: la primera campaña que da inicio, es la campaña del desprestigio. Supongo, que esta situación se presenta, ante la ausencia evidente de propuestas y de capacidad para formularlas.

Es una falta de respeto tratar de gobernar con ocurrencias e improvisaciones, animando la confrontación, con rencores y particularmente, hacer mención de situaciones o acciones que no se demuestran o por lo menos no muestran alguna evidencia, pues lo que no se demuestra, no es cierto.

Como ha sucedido, actualmente, los partidos políticos, ya no enfrentan solos los procesos electorales, generalmente, han establecido alianzas, reconocidas como estratégicas, en razón de que en esta elección se necesitan, se quieren, se respetan, algo así como ¿qué haría sin ti? Ya después que pasen las elecciones y observemos los resultados, entonces no habrá mayor acercamiento, hasta la próxima elección. Así, se resguardan los intereses de los partidos políticos y, los de los ciudadanos ¿tendrán que esperar?

Para el suscrito, la actividad política debe considerarse como una actividad profesional. Y, para hacer de ello una profesión, se debe contar con capacidad, vocación y sensibilidad, contando en sus haberes personales, como cartas de presentación, la ética, la honradez, la sinceridad, el conocimiento, respeto y acato a la ley, como valores indispensables para este efecto. El político de profesión, considero, debe ser una persona respetable como cualquier otro profesional. La administración pública es muy amplia y para tener alcance de metas y eficiencia, se debe conocerla adecuadamente. El caso opuesto es que, el servidor público, se topa con la incertidumbre y presencia de pasiones, por la filiación de los grupos políticos que en ella convergen. Tristemente, en no pocas ocasiones, se desprecia a las personas con el conocimiento y la experiencia y se reparten los espacios como fruto de mentiras, complicidades, servilismos y traiciones.

En los tiempos actuales, somos testigos de vivir en un país, dividido, confrontado ideológicamente, sin rumbo como país y mucho menos tenemos o conocemos un proyecto de nación, resultante del esfuerzo y concertación entre los diferentes actores políticos, que existen, en todo país democrático.
Es lo contrario, un Congreso Federal bajo las órdenes del Poder Ejecutivo, que no les permite retirar una coma a sus iniciativas de ley, al igual que el Senado. Una Suprema Corte de Justicia, que medio hace responsablemente su trabajo, por temor a las represalias desde el Ejecutivo.

Lo que tenemos es incertidumbre, intranquilidad, duda, la economía estancada y casi agotada, jefes de familia viviendo día a día en la desesperación por la falta de ingresos, tratando de sobrevivir en la economía informal, inversiones multimillonarias que no son prioridad nacional como la reactivación de la economía, estudiantes que desean estar en sus aulas, pero que aún no hay vacunas suficientes, empresarios desconfianza por el terrorismo fiscal, comerciantes que añoran tiempos pasados, en síntesis, quisiéramos saber: ¿hacia dónde vamos y cómo vamos a lograrlo?
Para la reflexión en esta ocasión, me apoyo en una pregunta: Si su esposa va a dar a luz a su niño ¿la llevaría con un abogado para su atención? Pues no, lo haría con el médico que la ha atendido durante su embarazo.

Entonces, si se trata de llevar al Congreso federal a quienes harán las decisiones en favor de nuestro país para tener un mejor desarrollo social, económico, político, en el ámbito nacional, escuchemos las propuestas que conduzcan a ello y hagamos oídos sordos a las ofensas, al acto de culpar a otros por la responsabilidad que se debe cumplir, digamos no a la confrontación entre ciudadanos.

Por cierto. A inicios de enero la gasolina Premium tuvo un costo de $18,77 y la Magna de $18,22. En promedio a esta fecha la Magna se ubica en $20.20 y la Premium en $21.82. Por la mañana el Presidente Lic. López Obrador, mencionó que las gasolinas no han subido y que no existe “gasolinazo”. Haga su análisis.
Nos leemos en la próxima.
Reciba mi cordial saludo.
Galdino rubio Bordes spgrb19@gmail.com