El patrimonio (que se deriva del latín: las cargas del padre) es un atributo de la personalidad que consiste en el conjunto de bienes, derechos y obligaciones que tenemos como personas. Todas las personas sin excepción contamos con un patrimonio como esa metáfora de la bolsa que cargamos, sin importar que esté vacía o esté llena.

En el caso de la creación de personas morales, una de las razones para generar esa construcción en donde participan las personas físicas, es justo no comprometer su patrimonio individual y poder proyectar en la persona moral su propio patrimonio al contar con todos los atributos de la personalidad (excepto el del estado civil) de la persona física. En caso de que la persona moral o jurídica quiebre, la liquidación de su patrimonio se hará en función de lo que se registró y aportó en ella, sin mezclar (aún habiendo deudas por cubrir) con el patrimonio personal de los socios que lo integran, esta posibilidad motiva a la generación de esquemas de organización que no ponen en riesgo el patrimonio personal y que aventura la inversión en diversas empresas.

El patrimonio se divide en patrimonio pecuniario (de pecus– vaca, ganado) que da referencia a una cuantificación económica y el patrimonio moral, que se base en una configuración que trasciende lo meramente económico y que revisaremos en la siguiente lección. En el caso de las personas físicas al momento de la muerte, que es la causa que extingue los atributos de la personalidad, se inicia la sucesión, este proceso que se da con el objetivo de no dejar los componentes del patrimonio sin titular (incluidas las deudas que no se extinguen por la muerte) lo veremos más adelante en las lecciones finales del bloque de derecho civil.

En el caso de las personas morales, a diferencia de las físicas en donde el patrimonio se reparte a raíz de la muerte, se debe iniciar la disolución del patrimonio antes de hacer la cancelación del registro de la persona moral que equivale a decretar su muerte. La razón es sencilla, si se cancela el registro de la persona antes de revisar la liquidación de su patrimonio, dejaría de tener “vida jurídica” con lo cual no podría demandar no ser demandada en el cumplimiento de obligaciones que se deben atender antes de decretar su “muerte”.

Existen disposiciones normativas que establecen la ruta que se debe seguir en los casos de quiebras y suspensión de pagos y en el llamado concurso que es de naturaleza civil. En el bloque de derecho mercantil explicaremos más a detalle este proceso de liquidación de las sociedades mercantiles.

Entender los elementos que configuran el patrimonio nos permite describir las implicaciones que tienen cada uno de ellos, en función de la forma en que son abordados en los Códigos Civiles en el apartado de bienes y derechos reales, al referirnos a la definición de bien en el contexto económico, los alcances de los derechos reales tales como el de propiedad, la posesión, el usufructo, por mencionar los principales; además al revisar los derechos y obligaciones (que van de la mano en una relación recíproca) con la importancia de la autonomía de la voluntad y oraciones que desde su redacción  en latín, a la fecha dan sentido a la manera en que se perfila la generación y el cumplimiento de las obligaciones que se manifiestan en las figuras del convenio y del contrato.

Los vínculos que establecen las personas (físicas y morales) a lo largo de la vida se derivan en ese cúmulo de derechos y obligaciones a los cuales se avoca la regulación civil a plantear en los diversos escenarios de interés público con el respeto a la libertad que se tiene, incluida la de establecer relaciones familiares que de igual manera devienen en ese binomio de derechos y obligación.

Cuando nos enfoquemos en los rubros de los derechos reales y los derechos personales, así como de los derechos sucesorios, no debemos perder de vista que todos ellos se encuadran en el marco del patrimonio, en su connotación primordialmente económica.

@TPDI

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