La que fuera una de las obras insignia del movimiento moderno en México fue también víctima de las peores tragedias naturales que han ocurrido en el país. La extinta Secretaria de Comunicaciones y Obras Públicas (SCOP), cuya sede habría sido desarrollada junto a otras ramas artísticas en su composición, sin embargo, un par de desgracias cambiaron el destino de esta obra.

Pensado inicialmente como un hospital del IMSS, los arquitectos Carlos Lazo, Augusto Pérez, Raúl Cacho y un extenso equipo de trabajo, reconfiguraron la empezada estructura del edificio, emplazada en la colonia Narvarte de la Ciudad de México, inaugurando en 1954 el proyecto para órgano gubernamental (hoy Secretaria de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes, SICT).

Pasaban apenas las 7 de la mañana del 19 de septiembre de 1985, trabajadores de la institución fueron sorprendidos por un terremoto 8.1 en la escala de Richter; tres niveles del conjunto colapsaron, 14 víctimas fatales el resultado. Vayamos ahora 32 años después, al 19 de septiembre de 2017, donde otro terremoto de magnitud 7.1 en la escala de Richter causó daños irreparables, mismos que terminaron por determinar el destino de esta obra: su demolición. Un golpe bajo al legado artístico que desencadenó una serie de controversias, desafíos y estudios, muchos de los cuales abonan a la memoria de esta tragedia.

Publicado el año pasado, el libro “Los Murales del Centro S.C.O.P. Historia y conservación”, puso sobre la mesa un vasto análisis sobre la obra; conformado por un equipo de investigadores, docentes y estudiantes de Historia y Estudios Latinoamericanos, de la Facultad de Filosofía y Letras, impulsado a su vez por el Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM, este estudio multidisciplinar comprende desde su concepción hasta la tropezada vida que vive incluso después de su paulatino desplome. En él también se analiza la plástica del edificio, la riqueza artística que poseía además del edificio mismo. Icónicos muralistas y escultores dejaron huella en esta obra, hoy, su legado se resguarda en improvisadas bodegas o se desmorona por los estragos del derrumbe.

Juan O ‘Gorman, José Chávez Morado, Arturo Estrada y Guillermo Monroy figuran entre los muralistas involucrados, sus creaciones consistían en bases de un metro por un metro que contenían 150 piedras naturales, de distintas regiones del país y de distintas tonalidades, cubriendo así 6 mil metros de muro del complejo. Algunas fuentes mencionan que Fernando Romero, quien fuera arquitecto junto a Norman Foster del cancelado Aeropuerto de Texcoco, habría abogado por llevar algunos de estos murales y esculturas a su ambicioso proyecto, al final, por capricho presidencial, ni proyecto hubo. “Se requiere menos historia sexenal y más historia de las instituciones” comenta Renato González Mello, coordinador del mencionado estudio.

Si bien las propuestas pensadas para este gran espacio no han sido pocas, el Parque del Muralismo Mexicano se pensó como respuesta a esta tragedia, un proyecto que busca honrar aquella expresión artística originada en nuestro país, sin embargo, su inauguración, pensada para el año pasado, no ha llegado aún. Para los vecinos e interesados en el espacio esta propuesta corresponde a su carga simbólica, al menos de mejor manera que algún desarrollo inmobiliario, esos que acecha constantemente y que no perdonan ni patrimonios naturales ni culturales.

Para el arquitecto mexicano Enrique Norten, este espacio era idóneo para generar una propuesta que contuviera áreas culturales, artísticas, pero, sobre todo, verdes. Junto a colaboradores de su estudio TEN Arquitectos, Norten desarrollo esta idea, misma que apareció en la exposición “Ideas en tránsito. No-construidos”, donde ésta era una más de las 15 propuestas que nunca llegaron a ser realidad.

Aunque los proyectos que se plantean en sitios donde se vivieron grandes tragedias buscan, por lo general, honrar la memoria de su pasado, también es cierto que el trabajo académico, el investigativo, busca rescatar la información que existía en torno a la obra. Excavar entre los escombros de información y darles continuidad a proyectos que, aunque ya no están en el sitio, siguen en la gente.

Con gusto atenderé sus comentarios al correo: jp.arquitextos@hotmail.com

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